Editorial: HAY QUE AYUDAR A NUESTRAS AUTORIDADES A MANTENER LA TRANQUILIDAD

 Hemos visto cómo en todos estos días han sido utilizados para que gente sin oficio ni beneficio ande aventando todo tipo de «borregos» que en lugar de tranquilizar a la raza tras los sucesos del pasado domingo donde hubo una fuerte balacera en la Insurgentes.

Estos rumores solo han conseguido que el miedo haga presa de muchas familias que el fin de semana no se asomaron a la calle.

Los famosos antros de vicio, los centros nocturnos, los table dances, los salones de fiestas y bailes, estuvieron casi vacíos al igual que muchas de las cantinas y otros centros de esparcimiento todo porque hay gente que le gusta usar la boca y hasta hacer polaca para llenarnos de miedo.

Por eso nuestro Gobernador hizo un enérgico llamado el 5 de febrero para acallar esas voces que en forma muchas veces anónima avientan la piedra y esconden la mano para llenarnos de miedo.

El asunto del tiroteo del domingo antepasado es un hecho muy grave, pero no lo deben de usar nadie para hacer política ni mucho menos para que gente perversa nos quiera hacer daño infundiendo el miedo entre la gente.

Los Nayaritas tomamos nuestras precauciones y por sí o no, no salimos a las calles o si lo hicimos fue temprano y a lo que te truje chencha, pero no más.

Eso se debe a que el miedo recorre nuestras calles, pero hay que tener confianza en nuestras autoridades estatales que en este tipo de asuntos saben qué hacer y por eso el estado sigue tranquilo aunque mucha gente sea presa del miedo generado por gente que quiere llevar agua a su  molino.

No hay que buscarle tres patas a la chiva, la gente debemos estar tranquilos y confiados en lo que nos dicen nuestras autoridades estatales, en lo que nos dicen nuestras autoridades judiciales para frenar a los criminales y delincuentes que quieren asolarnos.

Pero no hay que desconfiar de nuestras autoridades que en estos momentos están trabajando de tiempo completo para que la justicia nos llegue a todos y la tranquilidad sea recuperada.

La gente habladora no debe tener cabida en momentos donde lo menos que hay que hacer es desorientarnos como sociedad, al contrario, habrá que frenar esta incontenible y mala estrategia de hacer casos de chismes y rumores porque la mayoría no tienen fundamentos y nos hacen mucho daño.

Cuando son momentos de fortalecer la unidad y confianza entre nosotros y nuestras autoridades los rumorólogos del pánico están quedando mal porque la gente poco a poco va a ir recuperando la calma y si en alguien confía es en la capacidad de nuestro gobierno para mantenerla.